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Cien gallegas que si no conoces deberías

Poemas para conocer a – 62955

Curiosísima y licenciada en Ciencias Naturales, la exploradora de los océanos, nacida en Serantes ense convirtió así en la primera mujer que acompañó a los ingleses en calidad de científica. De ahí, puso rumbo a Massachusetts con una beca Fullbright; luego, a California. A lo largo de toda su carrera, halló en total 22 nuevas especies. Periodista, escritora y pionera del feminismo español. Huérfana de padre, cambió Galicia por Cantabria y, después, Cantabria por Madrid. Asentada en la capital, estudió primero en un colegio de señoritas y luego, vestida de hombre, en una universidad de señores, primeros síntomas de su encarnizada pelea por los derechos de la mujer.

EL ESPAÑOL

Kirk Douglas y su esposa Anne Buydens. A lo largo de estos abriles, Douglas ha interpretado a un sinfín de personajes legendarios como Espartaco, el coronel Dax o al mítico actor Van Gogh. No obstante, hasta adeudar con Buydens, la infidelidad siempre había estado a la orden del fecha en su anterior matrimonio con Gol Love Dill.

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Hacia adelante, a las nuevas generaciones. Así enmarcado, Putas y guerrillerasque tuvo su primera edición enpre NiUnaMenos, MeToo y debate sobre el aborto, se resignifica. Es el mismo libro que entonces, pero también otro, como hacen apercibirse las autoras en la Introducción:. Particularmente, las violaciones de las mujeres sobrevivientes de los campos de concentración, que vivieron y viven para contarlo, y para denunciarlo. A la mayoría les llevó muchos años poder denunciar porque sobre muchas mujeres cayó una bilateral estigmatización y una doble sospecha que cuesta desterrar: la del consentimiento en las relaciones sexuales que no época tal y la de la posible delación. Las dos autoras tienen una larga trayectoria en periodismo de investigación.

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El arte de la lluvia Mi basic coverage poema La casa de las tres viudas El amor junto al trigo 1. El bosque chileno …Bajo los volcanes, junto a los ventisqueros, entre los grandes lagos, el fragante, el silencioso, el enmarañado bosque chileno Y luego desde su escondite suena como un oboe Me entra por las narices hasta el alma el bouquet salvaje del laurel, el aroma oscuro del boldo El ciprés de las Guaitecas intercepta mi paso Tropiezo en una piedra, escarbo la cavidad avanzada, una inmensa araña de cabellera roja me tu ir a con luceros fijos, inmóvil, grande como un cangrejo Se yerguen sobre la alfombra de la selva, secreta, y cada individuo de los follajes, lineal, encrespado, ramoso, lanceolado, tiene un estilo diferente, como cortado por una tijera de movimientos infinitos